CIRCUITO DEL ALCOHOL

ABSORCIÓN

Cuando se consume una bebida alcohólica, ésta pasa a lo largo del esófago, atraviesa el estómago y entra al intestino delgado. Aunque una pequeña cantidad de alcohol pasa al torrente sanguíneo a través de la mucosa del estómago, la mayor parte del alcohol pasa a la circulación sanguínea a través de las paredes del intestino delgado. El alcohol, debido a su bajo peso molecular (46), no requiere de un proceso de digestión y es absorbido directamente en su estado original a través de la pared del intestino delgado y de la mucosa estomacal.

La absorción a la sangre es rápida, entrando en el riego sanguíneo en tan solo 5 minutos y alcanzando las máximas concentraciones en sangre en un tiempo estimado de 30 a 90 minutos.

DISTRIBUCIÓN

El alcohol, una vez absorbido (la mayor parte por las paredes del intestino delgado) viaja a través de la sangre por todo el organismo, difundiéndose fácilmente hacia las células de los distintos órganos y tejidos, donde el alcohol es absorbido en proporción a su contenido de agua.

También la cantidad de alcohol que pasa a las células y , por ende, su efecto en el organismo depende de su concentración en la sangre o alcoholemia (gramos de alcohol puro por litro de sangre circulante).

El alcohol se distribuye con facilidad hacia el Sistema Nervioso Central, donde ejerce un efecto depresor de sus funciones, lo que llamamos Intoxicación Alcohólica (borrachera).

METABOLIZACIÓN

La metabolización es un proceso de transformación, mediante cambios bioquímicos, de las sustancias ingeridas en otros compuestos asimilables por nuestro organismo.

Uno de estos procesos de transformación es la oxidación. A través de la oxidación, alrededor del 90% del alcohol absorbido es metabolizado en el hígado, gracias a la acción de enzimas (ADH) y co-factores (NAD, NADH), que lo transforman en compuestos asimilables como agua (H2O) o anhídrido carbónico (CO2) entre otros.

ELIMINACIÓN

El 10% del alcohol restante es eliminación directamente, sin transformación, a través del aire espirado y la orina.

Cantidades pequeñas son excretadas también por la transpiración (piel), las lágrimas y la leche materna.

El hecho de que le alcohol sea eliminado de esta manera ha permitido desarrollar métodos que posibilitan su detección en el aire aspirado, la orina y las lágrimas, y así poder estimar de manera bastante aproximada el nivel de alcoholemia.

 

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